Métodos
Qué es el EMDR y cómo funciona
Escrito para la consulta de Paula Etala, psicóloga sanitaria col. P-02674 · publicado el 13 de agosto de 2026
EMDR son las siglas, en inglés, de "Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares" (Eye Movement Desensitization and Reprocessing). El nombre suena técnico, pero la idea de fondo es sencilla: es una herramienta terapéutica basada en la evidencia que ayuda a que el cerebro termine de procesar recuerdos que se quedaron "atascados", con toda su carga emocional intacta, y que siguen condicionando el presente aunque el hecho en sí ya haya pasado.
Esta guía explica, sin tecnicismos innecesarios, qué es exactamente el EMDR, cómo suele ser una sesión, para qué tipo de cosas puede ayudar y qué diferencia hay entre los niveles de formación I y II. Si ya sabes que quieres trabajar con EMDR y buscas cómo lo hago yo en concreto, tengo también una página con más detalle sobre mi forma de trabajar.
Suele llegarse a esta guía por caminos distintos: alguien que ya ha oído hablar del EMDR y quiere entender antes de decidirse, alguien a quien se lo ha recomendado otro profesional, o alguien que simplemente busca una forma de trabajar algo que "hablándolo" no terminó de resolverse del todo. Sea cual sea tu caso, esta guía está pensada para responder las dudas más habituales antes de dar el paso.
Qué es exactamente el EMDR
Cuando vivimos algo que nos desborda, el cerebro no siempre consigue procesarlo del todo, como sí hace con la mayoría de las experiencias del día a día. Ese recuerdo se queda guardado de forma distinta: con las imágenes, las sensaciones corporales y las emociones de aquel momento casi intactas, listas para activarse de golpe cuando algo lo recuerda, aunque hayan pasado años.
El EMDR utiliza un tipo de estimulación bilateral, normalmente con movimientos oculares guiados, aunque también puede hacerse con sonidos o pequeños toques alternos, mientras la persona mantiene en mente, brevemente, algún aspecto del recuerdo que se está trabajando. Ese proceso parece ayudar al cerebro a terminar de digerir la experiencia, de forma parecida a como se cree que se procesan los recuerdos durante el sueño.
El objetivo es cambiar cómo se siente el recuerdo: sigue estando ahí, pero deja de traer consigo la misma carga emocional. La persona puede recordarlo sin que el cuerpo reaccione como si estuviera ocurriendo otra vez, y sin necesidad de fingir que aquello no pasó.
Cómo es una sesión de EMDR
Antes de trabajar directamente con un recuerdo concreto, las primeras sesiones se dedican sobre todo a conocer tu historia y a construir recursos de estabilización: formas de sentirte seguro/a y de regresar a la calma si algo se activa demasiado. Este trabajo previo es lo que hace posible acercarse después a lo más difícil sin que resulte abrumador.
Cuando llega el momento de trabajar un recuerdo, no hace falta contarlo con todo detalle en voz alta. Basta con tener presente alguna imagen, pensamiento o sensación asociada, mientras se realiza la estimulación bilateral en tandas breves, con pausas para ir comentando qué va apareciendo. El proceso lo guío yo, ajustando el ritmo a lo que puedas sostener en cada sesión.
Es habitual que, durante el proceso, aparezcan otros recuerdos relacionados, sensaciones corporales o incluso pensamientos que en un primer momento no parecían tener relación con lo que se estaba trabajando. Es parte esperable del proceso: la mente suele conectar cosas por su cuenta, y ese material también se puede ir trabajando conforme aparece.
Al final de cada sesión dedicamos siempre un rato a "cerrar", aunque el trabajo con el recuerdo concreto no haya terminado del todo: repasamos cómo te vas, comprobamos que te encuentras estable y, si hace falta, usamos alguna de las herramientas de regulación que hemos construido al principio del proceso. No se termina una sesión dejándote con algo removido y sin acompañamiento.
En los días siguientes a una sesión es habitual notar que el material sigue procesándose un poco por su cuenta: algún sueño más vívido de lo normal, algún recuerdo relacionado que aparece sin avisar, o simplemente una sensación de cansancio, como si el cuerpo hubiera hecho un esfuerzo real. Suele ser pasajero, y forma parte del trabajo entre una sesión y la siguiente.
Si algo de lo que estás leyendo te toca de cerca, no hace falta que termines la guía. Puedes escribirme por WhatsApp cuando quieras.
Para qué puede ayudar
El EMDR se usa sobre todo para trabajar experiencias que dejaron una huella difícil de soltar: desde un trauma de episodio único, como un accidente, hasta experiencias más prolongadas o repetidas, como las que describo en la guía de trauma complejo. También puede ayudar con la disociación, con heridas de la infancia que siguen condicionando las relaciones de hoy y con patrones de apego que se formaron muy pronto y que hoy generan malestar.
No hace falta que lo vivido encaje con la idea de "trauma grande" para que el EMDR pueda ayudar. Muchas personas llegan por experiencias que, contadas en voz alta, pueden sonar pequeñas, pero que siguen teniendo un peso desproporcionado en el presente. Ese desajuste entre lo "objetivamente grave" y lo que realmente pesa por dentro suele ser, precisamente, una señal de que hay algo que el EMDR puede ayudar a procesar.
También puede ayudar con recuerdos muy concretos que interfieren en el día a día de forma puntual: una mala experiencia médica que dificulta volver a pisar una consulta, un accidente que dejó miedo a conducir, una situación social que se quedó marcada y que condiciona cómo te comportas en contextos parecidos. No hace falta que la vida entera esté afectada para que trabajar un recuerdo así merezca la pena.
Dudas habituales sobre el EMDR
¿Tengo que contar todo lo que me pasó, con todo detalle? No. Puedes trabajar con una imagen o una sensación general, sin narrar el suceso completo en voz alta. El proceso no depende de que lo cuentes todo, sino de que el cerebro tenga algo con lo que trabajar.
¿Es como la hipnosis? No. Durante todo el proceso estás despierto/a, consciente y al mando de lo que compartes. No hay ningún estado alterado de conciencia ni pérdida de control.
¿Duele o resulta muy angustiante? Puede remover, sobre todo al principio, porque se está trabajando con algo que en su momento costó sostener. Por eso las primeras sesiones se dedican a construir seguridad antes de tocar el recuerdo en sí, y el ritmo siempre lo marca lo que puedas sostener, no un guion fijo.
¿Cuánto se tarda en notar cambios? Depende mucho de cada historia: algunos recuerdos concretos se trabajan en pocas sesiones, mientras que un trauma más complejo o prolongado necesita un proceso más largo. No puedo darte un plazo cerrado sin conocer tu caso.
¿Se puede hacer EMDR por videollamada? Sí. Trabajo EMDR también online, adaptando la forma de la estimulación bilateral al formato de videollamada. Cada proceso es distinto y ajustamos juntos/as qué versión te resulta más cómoda.
¿Se puede combinar con otros enfoques? Sí, y de hecho es habitual: combino el EMDR con IFS y con técnicas somáticas cuando el proceso lo pide, adaptando el método a cada historia.
Niveles I y II: qué cambia
La formación en EMDR se organiza en dos niveles. El nivel I da la base del método: el protocolo estándar de ocho fases y las herramientas para trabajar recuerdos relativamente delimitados. El nivel II amplía esa base con protocolos y estrategias para trabajar situaciones más complejas: traumas múltiples o prolongados, apego temprano difícil, disociación o bloqueos que no terminan de resolverse con las herramientas más básicas.
Estoy formada en los niveles I y II, lo que en la práctica significa que puedo adaptar el proceso tanto a un recuerdo puntual y bien delimitado como a una historia más enredada, con varias capas, sin tener que derivarte a otra persona cuando el caso se complica.
Esta diferencia importa sobre todo cuando lo que traes a consulta es más bien una historia construida con muchas capas (infancia, apego, quizá también trauma complejo) que un único recuerdo aislado. Con formación de nivel II puedo moverme entre esas capas sin perder el hilo, incluso cuando hay varios recuerdos entrelazados.
Cuándo puede ayudar empezar
Si llevas tiempo dándole vueltas a algo que pasó, si hay recuerdos que siguen activándote como si el tiempo no hubiera pasado, o si simplemente quieres entender mejor si el EMDR encaja con lo que te está pasando, puede ser un buen momento para escribirme y hablarlo.
No hace falta tener claro, de antemano, qué recuerdo concreto habría que trabajar, ni tener ordenada toda la historia antes de la primera sesión. Eso también se construye juntos/as, a tu ritmo, empezando por lo que hoy te resulta más presente.
Si ya has probado terapia antes y sientes que "hablar de ello" no terminó de cambiar algo, el EMDR puede resultar distinto: se apoya en que el propio cerebro termine el trabajo que se quedó a medias, más que en analizarlo todo con palabras. Para algunas personas, esa diferencia de enfoque es justo lo que faltaba.
No puedo prometerte un número de sesiones ni un resultado concreto: cada historia pide su propio tiempo. Lo que sí puedo decirte es que el EMDR es una de las herramientas con más respaldo para trabajar precisamente esto, y que el proceso siempre se adapta a lo que puedas sostener.
Sigue leyendo
- Disociación: una de las cosas que el EMDR ayuda a trabajar
- Trauma complejo: el terreno donde el EMDR suele rendir más
Si quieres dar el paso: Cómo trabajo con EMDR en consulta.